{"id":848,"date":"2024-05-14T14:34:47","date_gmt":"2024-05-14T14:34:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/?p=848"},"modified":"2024-07-11T15:40:47","modified_gmt":"2024-07-11T15:40:47","slug":"oh-pretty-woman-nada-que-ver-con-julia-roberts","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2024\/05\/14\/oh-pretty-woman-nada-que-ver-con-julia-roberts\/","title":{"rendered":"Oh, Pretty Woman  (nada que ver con Julia Roberts)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201c<span style=\"font-size: 14pt;\">Hay cosas que son producto de mi imaginaci\u00f3n<\/span><\/em><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><em>y que, sin embargo<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><em>las he vivido m\u00e1s que otras de mi realidad\u201d<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>Montero Gonz\u00e1lez<\/strong>.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><em>De una entrevista en \u201cDiario de Sevilla\u201d..<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Estaba siendo un d\u00eda asqueroso. Otro m\u00e1s. Masticando la derrota. Un franc\u00e9s, cualquiera de ellos, hab\u00eda venido a verla y, por todo comentario, me anunci\u00f3 que llegar\u00eda tarde o que, a lo mejor, ni ven\u00eda. As\u00ed estaban las cosas entonces. Pod\u00eda haberme quedado en casa. Y beber, que es lo que, al parecer, hace casi todo el mundo, pero nunca hab\u00eda sido mi estilo. O refugiarme en la m\u00fasica, que siempre era b\u00e1lsamo. O llorar en un rinc\u00f3n, como otras veces. Pero prefer\u00ed echarme a la calle. Un tejano gastado, un jersey viejo y aquellas bambas de cien caminos. Ya me hab\u00eda lamido bastantes las heridas. Aquellas y las anteriores. Y, jodido, me largu\u00e9 a caminar. Sin rumbo. A lo mejor, agotarme era un alivio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Cuando, indeciso, llegu\u00e9 a la plaza de Sant Josep Oriol, desde el Carrer de la Palla, no pod\u00eda ver lo que pasaba en la Pla\u00e7a del Pi, sobre todo porque estaba sucediendo al pie de la fachada de la bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda. Solo se o\u00eda, distante, m\u00fasica. Y no pod\u00eda imaginar lo que all\u00ed me aguardaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Plena primavera. La lluvia hab\u00eda culminado su retirada. El suelo de la plaza parec\u00eda de plata. Y el atardecer estaba dejando paso a un crep\u00fasculo especialmente luminoso. Una gavilla de los \u00faltimos rayos de luz enfilaba por el hueco de Cardenal Cassa\u00f1as e inundaba de claridad la plaza. Ante mis ojos, bajo la portada del templo, aparec\u00eda, amenizada por la m\u00fasica, una escena casi costumbrista, una estampa de z\u00edngaros, que podr\u00eda haber salido, sin ir mas lejos, de un cuadro de Fortuny.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">A la izquierda, unos rizos negros, una nariz respingona y una c\u00e1ndida sonrisa esbozaban un rostro que parec\u00eda salido de un cuadro de Vermeer. A\u00f1adidle el fulgor de dos lumbreras, dos tizones de antracita, iluminando la cara de aquel mocoso precioso. Y, por si fuera poco, en aquellos ojos, un rayo tallando un par de diamantes de una pureza nunca vista. Menuda belleza. \u00a1No pod\u00eda ser mas guapo!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Al otro lado del portal\u00f3n, un var\u00f3n, a punto de entrar en la treintena, enarbolaba una guitarra destartalada. Si alguien me hubiera susurrado que el m\u00fasico acababa de afinarla, por decir algo, tras haberla encontrado en un contenedor, hubiera jurado que era cierto. No pod\u00eda estar m\u00e1s deteriorada. Sucia, rota, vieja. Y creo recordar que sin todas las cuerdas. Pero all\u00ed estaba \u00e9l. Enjuto no, lo siguiente. Flaco como la radiograf\u00eda de un silbido, con los pies clavados en una de las losas, el rostro fam\u00e9lico y la mirada desafiante, golpeando el cordaje con mano sarmentosa, y agitando el m\u00e1stil como quien ondea una bandera, sacudi\u00e9ndole al instrumento sin ning\u00fan tipo de consideraci\u00f3n aut\u00e9nticos mamporros; mi deficiente ingl\u00e9s no me permit\u00eda entender la letra, aunque es posible que no tuviera nada que ver con lo que estaba pasando, pero el riff de la guitarra se estaba clavando una y otra vez en mi coraz\u00f3n. El segu\u00eda a lo suyo, prisionero de su m\u00fasica, y deslumbrado, aunque era obvio que no por primera vez, por lo que estaba sucediendo, all\u00ed, a su lado; solo un pu\u00f1ado de afortunados ten\u00edamos el privilegio de verla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Porque entre ellos dos, objeto de su embeleso, hab\u00eda una mujer. En el mism\u00edsimo centro del espejo bru\u00f1ido que la lluvia acaba de formar sobre las losas de la plaza. Meci\u00e9ndose al son de la canci\u00f3n, empu\u00f1ando, con la fiereza del que empu\u00f1a una daga, una pandereta, sacada del mismo contenedor que la guitarra, descalza, con las piernas morenas, sucias de vida, oscilando su m\u00ednima cintura, con toda la magia del mundo aferrada a aquel talle exiguo, feroz pero delicado. Lo ce\u00f1\u00eda una falda deshilachada y muy corta, ligeramente acampanada, que ella hac\u00eda revolotear como si no hubiera hecho otra cosa en su vida que ensayar aquel aleteo; un vaiv\u00e9n, acompasado y sensual, un cimbreo en el que se mezclaban a partes iguales, la picard\u00eda de mulata caribe\u00f1a y el duende de gitana del Sacromonte. \u00bfSangre hind\u00fa? \u00bfAncestros \u00e1rabes? A saber. A pesar de que puse en ello todo mi af\u00e1n, y la escrut\u00e9 largo rato, no fui capaz de discernirlo. No logr\u00e9 desentra\u00f1ar su origen. Era, tan solo, pura magia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Una leve r\u00e1faga de aire agit\u00f3 su cabello, una melena agreste, orlada de rizos negros, que enmarcaba un rostro que tambi\u00e9n hubiera podido ser et\u00edope. Toda la belleza del mundo. Y el viento me trajo aromas que, en aquel momento, no reconoc\u00ed. Luego un leve recuerdo emanado de alg\u00fan rinc\u00f3n de mi memoria me permiti\u00f3 identificarlos. Aquella mujer ol\u00eda a frambuesas reci\u00e9n cogidas y a manzanas que han madurado en el \u00e1rbol.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Cantaba con el sentimiento que brota del desarraigo, con la emoci\u00f3n del ap\u00e1trida cuando cree que ha podido encontrar un lugar en el mundo, con la sensibilidad que da la fuerza de quien, aunque no tiene nada, sabe de su capacidad de seducir, no en vano intuye que su belleza es una suerte de poder. Respiraba desde el diafragma y su abdomen, liso como el agua de un estanque, solo oscilaba, sutilmente, cuando sacud\u00eda su tamboril. Dominaba la canci\u00f3n, dominaba a los presentes y se hab\u00eda apoderado de todo el entorno. La plaza ten\u00eda a su diosa. En la mism\u00edsima puerta de la iglesia<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y all\u00ed qued\u00f3 encarcelada mi mirada; primero en sus caderas. Todo el sexo del mundo parec\u00eda haberse quedado a vivir en ellas. Cada movimiento invitaba al mas imp\u00fadico de los goces. Incapaz de resistirme, mud\u00e9 mi prisi\u00f3n hasta sus ojos. All\u00ed estaban los ojos de las n\u00e1yades que cant\u00f3 el poeta. Del tama\u00f1o de las esmeraldas del sult\u00e1n. La luz jugueteaba en ellos y ellos jugueteaban con la luz. Ahora eran verde mar, ahora verde laurel. Tan pronto ten\u00edan el verde de la temprana hoja del almendro como ese verde triste que se apodera de los \u00e1rboles a los que la sequ\u00eda incipiente empieza a castigar.\u00a0Ahora eran fuego, ahora hielo. Dos luceros incandescentes de puro orgullo. \u201cNo me mires mas\u201d, te dec\u00edan, para clavarte, al instante, aquellos iris diamantinos pidi\u00e9ndote que no te apartaras de ellos. Llenos de promesas que se iban a incumplir antes de ser hechas. Unos ojos que te dejaban claro que nada ni nadie iban a lograr domarlos jam\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Envidi\u00e9 cada instante de la vida de aquel m\u00fasico callejero. Aquel esmirriado, de piel terrosa, que tocaba una guitarra salida de un contenedor, le arrancaba a aquella cintura toda la pasi\u00f3n del mundo. Y ella, cuando cantaba, solo cantaba para \u00e9l. Cantaba y le estaba acariciando, le estaba besando; tan pronto le estaba susurrando al o\u00eddo como gem\u00eda a voz en grito dici\u00e9ndole que lo amaba. Que lo amaba solo a \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Muerto de envidia y de amor. De envidia porque hab\u00eda que ser idiota para no desear estar en la piel del guitarrista, porque la manera en que la diosa miraba a aquel desarrapado era fascinante. De amor, porque ca\u00ed prendado. En aquel momento, ella pod\u00eda haberme hecho olvidar de cualquiera, incluso de mi mismo. No hab\u00eda visto nunca a aquella mujer. Pero me estaba muriendo por ella, me estaban abrasando los celos. No pude evitarlo, aunque tampoco lo intent\u00e9. Porque sab\u00eda desde el primer instante que era in\u00fatil. Se apoder\u00f3 de mi. Sin mas. Para siempre. Y nunca iba a ser m\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Deb\u00eda ponerme a salvo. Me reclin\u00e9 en un rinc\u00f3n de la plaza. Cerr\u00e9 los ojos. So\u00f1\u00e9. So\u00f1\u00e9 con que un d\u00eda se habr\u00eda acabado la pesadilla y como por ensalmo una mujer me mirar\u00eda como ella lo miraba a \u00e9l, y, porque no, me iba a cantar con aquella voz llena de deseo. Y que, al final del sue\u00f1o, no me dar\u00eda miedo despertar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">No hab\u00eda o\u00eddo nunca la canci\u00f3n. Pero, desde entonces, no puedo evitarlo. La canci\u00f3n y ella son lo mismo. Me atrap\u00f3. Por los siglos de los siglos. Se convirti\u00f3, como por arte de magia, en una de mis favoritas.\u00a0Y juro que, a pesar de mi afici\u00f3n desmedida hacia la m\u00fasica de los sesenta, de los miles de canciones que he llegado a escuchar o de los muchos vinilos que atesoro, nunca hab\u00eda o\u00eddo, hasta aquel d\u00eda, aquella canci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Tan solo un par de d\u00edas despu\u00e9s, logr\u00e9 o\u00edr la versi\u00f3n original, en la voz del legendario Roy Orbison \u00a1 Mercy\u00a1<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Oh, Pretty Woman.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><em>(Bill Dees\/Roy Orbison)<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><em>(1964)<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Pretty woman walkin\u2019 down the street<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Pretty woman the kind I like to meet<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Pretty woman I don&#8217;t believe you, you&#8217;re not the truth<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><em>No one could look as good as you, mercy<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cHay cosas que son producto de mi imaginaci\u00f3n y que, sin embargo las he vivido m\u00e1s que otras de mi realidad\u201d Montero Gonz\u00e1lez. De una entrevista en \u201cDiario de Sevilla\u201d.. &nbsp; Estaba siendo un d\u00eda asqueroso. Otro m\u00e1s. Masticando la derrota. 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