{"id":801,"date":"2022-09-25T17:45:29","date_gmt":"2022-09-25T17:45:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.enriquemoreno.com\/?p=801"},"modified":"2023-12-21T23:50:20","modified_gmt":"2023-12-21T23:50:20","slug":"el-vendedor-de-tebeos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2022\/09\/25\/el-vendedor-de-tebeos\/","title":{"rendered":"El vendedor de tebeos"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 <em>\u00a0\u00a0Para Juan Jos\u00e9 Rom\u00e1n.<\/em><br \/>\n<em>Sigue luchando, amigo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">No fui al colegio hasta los seis a\u00f1os. Nunca supe por qu\u00e9 no fui antes, teniendo en cuanto que por entonces ya hab\u00eda en casa dos cr\u00edos m\u00e1s y que, de ellos, la tercera le cost\u00f3 a mi madre una mastitis terrible, que a ella la dej\u00f3 exhausta y, en mi retina infantil, im\u00e1genes dif\u00edciles de olvidar. Pero cuando, empezado el curso, mi madre, por fin, se decidi\u00f3 a dejarme ir, y me incorpor\u00e9 a la clase de D. Enrique, ya sab\u00eda leer. En casa se preocuparon de que aprendiera y a fe que lo hicieron a conciencia. Hasta tal punto de que leer es, sin duda alguna, la pasi\u00f3n de mi vida, eso s\u00ed, si exceptuamos la otra, que mas que pasi\u00f3n, igual es debilidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y sin pretenderlo, me convert\u00ed en un lector voraz, casi compulsivo. Creo que en alg\u00fan otro momento ya he contado que devor\u00e9 la biblioteca del colegio. Y los libros que hab\u00eda en casa. Y peri\u00f3dicos. A diario. Pero, adem\u00e1s, y sin tregua, le\u00eda tebeos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Ahora son comics, pero entonces, cuando los descubr\u00ed, v\u00eda, por supuesto, \u201cEl Capit\u00e1n Trueno\u201d y \u201cEl Jabato\u201d, cuando dedicaba horas y horas a empaparme, d\u00eda tras d\u00eda, de aquellas vi\u00f1etas maravillosas \u2026 solo eran tebeos. O, al menos, as\u00ed los llam\u00e1bamos entre nosotros. Tebeos. Una palabra que evoca la magia de un conjuro inigualable, el vuelo incontrolado e incontrolable de la fantas\u00eda, el mundo de un ni\u00f1o que so\u00f1aba con emular al \u201cEl Pr\u00edncipe Valiente\u201d, en un entorno vital en el que, salvo el cine, no siempre a nuestro alcance, las im\u00e1genes eran un lujo, un extra que luc\u00eda en el escaparate de la librer\u00eda o en los estantes del quiosco cercano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y daba igual. Aventuras de caballeros medievales, con o sin antifaz, o de proscritos romanos, o haza\u00f1as b\u00e9licas, o de periodista-detective, o de \u2026 risa, porque los llam\u00e1bamos as\u00ed, \u201cde risa\u201d\u2026..daba igual\u00a0 \u201cZipis\u201d que \u201cZapes\u201d, \u201cUrracas\u201d que \u201cRompetechos\u201d,\u00a0 \u201cCarpantas\u201d que \u201cUlises\u201d, o los inefables \u201cMortadelo y Filem\u00f3n\u201d.\u00a0 Lo importante era dejarse llevar por la alquimia de las vi\u00f1etas. Aquella realidad alternativa que te transportaba, ocasionalmente, lejos de la realidad cotidiana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Por otra parte, conviene apuntarlo, eran mas asequibles que los libros. Y, ahora os cuento, resultaba mas sencillos conseguir. Ejercicio de ingenio, de picaruelo de poca monta. O eso me parec\u00eda a mi.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Porque, si leerlos era una suerte, poseerlos era un privilegio que empec\u00e9 a perseguir con entusiasmo sin igual, a pesar de que, todo hay que decirlo, una econom\u00eda como la de un p\u00e1rvulo como yo no se pod\u00eda permitir esos lujos. M\u00e1xime si, adem\u00e1s, el coleccionista que hab\u00eda en mi, empezaba, tambi\u00e9n, a abarcar el de los cromos. Aunque esa es otra historia. El incipiente coleccionista que el tiempo se encarg\u00f3 de apuntalar ya empezaba a combatir los desafueros afectivos haci\u00e9ndose con casi todo aquello que le atra\u00eda indefectiblemente. Pero coleccionar tebeos no era factible. Guardarlos en casa hubiera dado al traste con el \u201cciclo econ\u00f3mico\u201d que permit\u00eda leer cuantos m\u00e1s, mejor. As\u00ed que se trataba de comerciar con ellos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Era una farmacia de las de toda la vida con un farmac\u00e9utico recio y calvo, con gafas bifocales y voz serena. Don Rafael. Auxiliado perennemente por su esposa, que, probablemente, era la que gobernaba el establecimiento. Desgraciadamente los archivos de mi memoria no conservan su imagen. Creo que se llamaba Magda y quiz\u00e1s tuviera el pelo claro, pero no consigo ponerle rostro.\u00a0Y no ser\u00e1 porque no tuviera, a\u00f1os despu\u00e9s y sin propon\u00e9rselo, una influencia decisiva en mi vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">La farmacia, como no pod\u00eda ser de otra manera, era uno de los centros neur\u00e1lgicos del barrio. Situada en una esquina estrat\u00e9gica, ten\u00eda la puerta orientada a la calle Mec\u00e1nica, pero era a la otra calle, la calle Fundici\u00f3n, a la que daban los dos escaparates m\u00e1s grandes. Altos, bastante vistosos en su singularidad, contiguos, y junto con la vitrina situada al lado de la puerta de acceso, conteniendo todo el despliegue publicitario que precisaban los productos farmac\u00e9uticos de la \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">En medio de esos dos escaparates, una puerta inutilizada dejaba un hueco del orden del metro y medio aproximadamente, que ten\u00eda un suelecillo de cemento que permit\u00eda exponer mis preciados tesoros. Imaginadlo por un momento. Todos y cada uno de mis tebeos, extendidos, con unos cuantos guijarros, del tama\u00f1o adecuado, para evitar que pudieran volar en un golpe de viento, pero que no impidieran mostrar adecuadamente las siempre atractivas portadas de la mercanc\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y, por extra\u00f1o que parezca, muchas de las personas que transitaban por aquel cant\u00f3n se deten\u00edan, primero a mirar a aquel cr\u00edo, que aparec\u00eda all\u00ed de vez en cuando, para, luego, ojear la oferta. Y no eran pocos los que preguntaban precio y se llevaban alguno. De hecho, m\u00e1s de un d\u00eda y m\u00e1s de dos, acababa por venderlos todos. Mi \u201cmercadillo\u201d funcionaba casi siempre. Aun ahora me sigue pareciendo incre\u00edble.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Un tebeo caro por dos m\u00e1s baratos. Alejandro no te perdonaba ni un c\u00e9ntimo. Ya apuntaba maneras. Pero, despu\u00e9s, Juanjo, que siempre fue un buen chaval, desinteresado como luego, muchos a\u00f1os mas tarde tuve ocasi\u00f3n de volver a comprobar, era distinto. Te cambiaba tebeo a tebeo, sin importar el precio. El secreto estaba en mejorar en ese canje el valor de tus posesiones. Ibas a su casa, te ense\u00f1aba los que ten\u00eda y, si hab\u00eda suerte, sal\u00edas con cuatro o cinco tebeos para leer que marcaban un precio mas alto. Y a leerlos para acabar, de nuevo, en casa de Alejandro. Y all\u00ed, eso si, otra vez c\u00e9ntimo a c\u00e9ntimo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y a repetir el ciclo tantas veces como se pudiera. Hasta que, agotadas las opciones, porque todos los tebeos estaban archileidos, y se hab\u00eda cerrado el circuito de intercambios, acababan en el puestecillo ambulante de la farmacia, a la venta. Y era entonces donde el haber cambiado tebeos caros por tebeos algo mas econ\u00f3micos cobraba todo su sentido. Ten\u00edas mas tebeos para vender.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Recuperado una parte del dinero, el ciclo volv\u00eda a comenzar. Modestos juegos de \u201cpetit coquin\u201d, como me llam\u00f3 un d\u00eda Don Eladio, aquel bendito profesor de franc\u00e9s, de ojos claros y de nariz achatada, en uno de sus extra\u00f1os golpes de malhumor. Y nuevas vi\u00f1etas con las que disfrutar, nuevas historias para alimentar el fuego interior de la imaginaci\u00f3n, para transportar a un maravilloso mundo de aventuras al comerciante de pacotilla, al peque\u00f1o vendedor de tebeos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Harold Foster public\u00f3, por primera vez, vi\u00f1etas de su comic,<br \/>\n\u201cEl Pr\u00edncipe Valiente\u201d, el 13 de febrero de 1937<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Henry Hathaway estren\u00f3 su pel\u00edcula, \u201cEl pr\u00edncipe Valiente\u201d basada en el comic en 1954, con un joven Robert Wagner de protagonista. Ten\u00eda 24 a\u00f1os. La vi, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en el \u201cCine Capri\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><br \/>\nEl capit\u00e1n Trueno se public\u00f3 por primera vez en 1956. Su principal creador nunca ocult\u00f3 la influencia de Foster en su obra.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><br \/>\nMi primer curso fue el de 1958-1959.\u00a0<\/span><\/em><em><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Fu\u00ed a la escuela con el curso empezado, sabiendo leer.<br \/>\nMe hab\u00edan ense\u00f1ado en casa mi madre y mi madrina.<br \/>\n<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: book antiqua, palatino, serif; font-size: large;\"><i>Lo que os cuento\u00a0ocurr\u00eda sobre 1964 o 1965<\/i><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0Para Juan Jos\u00e9 Rom\u00e1n. &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2022\/09\/25\/el-vendedor-de-tebeos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl vendedor de tebeos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-801","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-las-vinetas-del-perezoso"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/801","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=801"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/801\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":824,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/801\/revisions\/824"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=801"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=801"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=801"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}