{"id":788,"date":"2022-03-15T20:14:19","date_gmt":"2022-03-15T20:14:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.enriquemoreno.com\/?p=788"},"modified":"2022-03-15T20:14:19","modified_gmt":"2022-03-15T20:14:19","slug":"la-libreta-gris-cuarta-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2022\/03\/15\/la-libreta-gris-cuarta-parte\/","title":{"rendered":"La libreta gris. Cuarta parte."},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><em>No me sorprendi\u00f3 encontrar estas l\u00edneas <\/em><em>entre los documentos de Emilio. <\/em><em>Sab\u00eda de la existencia de este texto, <\/em><\/span><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><em>porque me lo hab\u00eda le\u00eddo en v\u00edsperas de una Navidad.\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><em>Y recuerdo que la versi\u00f3n que entonces comparti\u00f3 conmigo era algo diferente. <\/em><em>Y que el primer p\u00e1rrafo le generaba muchas dudas. <\/em><em>Pero, por lo que parece, al final, lo dej\u00f3 as\u00ed.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Mi madre y yo<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">No s\u00e9 si os lo he contado alguna vez, pero mi madre se llamaba Natividad, aunque todos la llamaban Nati. Hab\u00eda nacido en un lejano pueblito cercano a Sos del Rey Cat\u00f3lico, precisamente el d\u00eda de Navidad de 1925. De ah\u00ed su nombre. Naci\u00f3 el mismo a\u00f1o, por citar a alguien, que Celia Cruz, o Gore Vidal o Robert Kennedy o Ignacio Aldecoa. O que B.B. King. Y antes de ella, solo un par de semanas antes de ella hab\u00eda nacido Carmen Martin Gaite. Era el a\u00f1o de la muerte de Erik Satie. Y de Pablo Iglesias. El a\u00f1o en que se public\u00f3 \u201cMarinero en tierra\u201d y, a titulo p\u00f3stumo, \u201cEl Proceso\u201d, de Kafka. Y en el que Sergi Eisenstein estren\u00f3 \u00abEl acorazado Potemkin\u00bb.\u00a0<\/span><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y, curiosidad donde las haya, el a\u00f1o en que la R.A.E acept\u00f3 el verbo \u201cpiropear\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Pero, dejadme dec\u00edroslo, su vida no tuvo el brillo de ninguno de los personajes que os he citado. No alcanz\u00f3 celebridad alguna. Ella fue una hero\u00edna an\u00f3nima. En realidad, da un poco igual donde y cuando naci\u00f3. Eso solo sirve, quiz\u00e1s, para a\u00f1adir algo de contexto. O para explicar, en parte, la soledad en la que vivi\u00f3 durante muchos a\u00f1os. Nacer all\u00ed, y entonces, no predec\u00eda una vida amable. Por mil razones. \u00a0Y asi fue.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Pero, hablando de su relaci\u00f3n conmigo, lo relevante es que mi madre, a la que yo quer\u00eda de la manera mas sencilla y mas incondicional del mundo, vincul\u00e1ndome a su mundo, del que colgar\u00eda el m\u00edo, me hizo lo que soy. Es posible que lo que tengo sea fruto de mi esfuerzo, pero lo que soy, es su obra. Con sus luces y sus sombras, que las hay, por supuesto, pero soy su obra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y eso que creo que no llegu\u00e9 a conocerla bien. Entend\u00e1monos. Sab\u00eda como era, como se iba a comportar o como iba a reaccionar, de la misma manera que ella sab\u00eda como era yo, y pod\u00eda predecir casi sin error lo que iba a hacer, pero saber de su vida, saber como se hab\u00eda ido construyendo aquella persona que me hab\u00eda parido y que siempre estaba all\u00ed, no logr\u00e9 saberlo. Quiz\u00e1s es la ansiedad que surge de la ausencia, pero lo que supe de su vida hace mucho tiempo que me sabe a poco. O, dicho de otra manera, no supe todo lo que me hubiera gustado saber de ella, sobre ella. Y no fue que le prestara poca atenci\u00f3n. Y mucho menos, que no la quisiera lo suficiente. Solo que tengo la impresi\u00f3n, certeza desde que tuve uso de raz\u00f3n, de que nada fue f\u00e1cil en su vida. Y eso la hizo algo reservada con sus vivencias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">En aquellos a\u00f1os, en aquel momento, y es posible que siempre sea as\u00ed, las madres, igual que los padres, no les contaban a sus hijos todo lo que hab\u00edan vivido. Se trataba de dejar atr\u00e1s una \u00e9poca dura como pocas, y una forma de dejarla atr\u00e1s, era intentar desvincular a sus hijos de aquel pasado terrible. Pensad que, desde su nacimiento al m\u00edo, pasaron no solo sus 27 primeros a\u00f1os, sino, como el que no quiere la cosa, la Dictadura de Primo de Rivera, la II Republica y la Guerra Civil, adem\u00e1s de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea. Casi nada. As\u00ed que ahora tengo la impresi\u00f3n de que, consciente o inconscientemente, vete a saber, solo nos contaban peque\u00f1os retazos que retrataban una juventud mucho mas feliz de lo que realmente hab\u00eda sido. Seguro. Ella siempre se esmer\u00f3, hasta que no pudo mas, en tratar de conseguir que, penurias al margen, nuestra infancia fuera lo mas alegre posible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Era religiosa, conservadora, aragonesa, por ese orden y sobre todo, honesta. Nunca hacia trampas. Ni se enga\u00f1aba ni enga\u00f1aba. <\/span><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Eso s\u00ed, entusiasta del esfuerzo, del esp\u00edritu de sacrificio y dotada de un desmedido af\u00e1n de superaci\u00f3n, dif\u00edcilmente desmayaba. Y era una persona buena, buena hasta lo indecible, sufrida, en el estricto sentido de la palabra, como casi todas las mujeres de su generaci\u00f3n, viviendo lejos de sus ra\u00edces, intentando construir un entorno afectivo nuevo, en el que empezar por en\u00e9sima vez a ubicarse, lejos de todo lo que fueron sus primeros veinte a\u00f1os, precedida, por otra parte, de un cierto h\u00e1lito tr\u00e1gico, nacido de la hostilidad emocional que le deparaba su lugar en la familia, h\u00e1lito del que nunca pudo desprenderse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y necesitada de afecto. Muy necesitada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y es sabido que, en esas circunstancias, las madres tienen tendencia a aferrarse a sus hijos, cayendo, a menudo, en el exceso. Con el riesgo que de ello se deriva. Madres posesivas que acaban por destruir la vida de sus hijos. Todos conocemos montones de historias que empiezan as\u00ed y acaban en tragedia. Pero, sin embargo, no fue su caso. A pesar de esa necesidad, su capacidad para resistirse a la tentaci\u00f3n de esa posesividad enfermiza que se apodera de tantas madres fue ejemplar. Y ese era uno de los fundamentos de nuestro amor. No recuerdo que quisiera apoderarse de mi. Es verdad que me necesit\u00f3 muchas veces, y, que recuerde, siempre estuve all\u00ed, pero ten\u00eda la virtud de sugerirte, no la costumbre de gobernarte. Y nunca me falt\u00f3 mi espacio. Siempre pude ser el que quise ser, sin esas dependencias enfermizas de los varones que no son nada, o casi nada, sin su madre. Ella sab\u00eda su sitio y respetaba el m\u00edo. Si cualquiera de los dos necesitaba al otro, sol\u00edamos estar all\u00ed. Mas o menos cerca, pero all\u00ed. Lo que no impidi\u00f3 que influyera en determinados aspectos de manera decisiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Es verdad que de cr\u00edo intent\u00f3 por todos los medios encauzarme hacia lo que ella cre\u00eda que era lo mejor para mi. \u00a1Qu\u00e9 madre no lo intenta! Y su peculiar manera de entender algunas cosas, en especial la religi\u00f3n y la sexualidad, marcaron etapas de mi vida. Y eso deja poso. Pero cuando di s\u00edntomas de querer ser yo y no el que ella quer\u00eda que fuera, su instinto y, porque no decirlo, su sabidur\u00eda y su amor, sobre todo su amor, me permitieron cortar amarras, me dejaron ir. No me retuvo. No me detuvo. Y confi\u00f3 en mi.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Debo confesar que, si pudiera recuperar algo relacionado con ella, nostalgia vana, \u00a1ya lo s\u00e9!, ser\u00eda que pudi\u00e9ramos volver a conversar, mano a mano; sentarnos cerca de una chimenea, atizar un buen fuego y escucharla contar historias, pedirle que me contara todo lo que no supe de su vida, todas esas historias suyas que nadie sab\u00eda. E incluso que me volviera a contar algunas que a\u00fan recuerdo. Cuando escribo estas l\u00edneas hubiera cumplido 85 a\u00f1os. Pero no tuvo esa suerte, porque un segundo c\u00e1ncer se la llev\u00f3 al inicio del siglo. Desde entonces y aun ahora \u2026 la echo de menos. \u00a1Claro que la echo de menos! No siempre, no a todas horas. Pero la echo de menos. Y siento no haberla disfrutado un poco m\u00e1s. Pero la vida es as\u00ed y ella no me perdonar\u00eda que su ausencia me debilitara. La relaci\u00f3n que ten\u00edamos nos hac\u00eda felices. Nos quer\u00edamos mucho, mucho. Pero sab\u00edamos querernos. Nos quer\u00edamos bien.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<em>Barcelona, diciembre de 2010<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; No me sorprendi\u00f3 encontrar estas l\u00edneas entre los documentos de Emilio. Sab\u00eda de la existencia de este texto, porque me lo hab\u00eda le\u00eddo en v\u00edsperas de una Navidad.\u00a0 Y recuerdo que la versi\u00f3n que entonces comparti\u00f3 conmigo era algo diferente. Y que el primer p\u00e1rrafo le generaba muchas dudas. Pero, por lo que parece, &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2022\/03\/15\/la-libreta-gris-cuarta-parte\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa libreta gris. 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