{"id":673,"date":"2020-03-05T23:52:02","date_gmt":"2020-03-05T23:52:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.enriquemoreno.com\/?p=673"},"modified":"2020-03-05T23:52:02","modified_gmt":"2020-03-05T23:52:02","slug":"las-fichas-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2020\/03\/05\/las-fichas-v\/","title":{"rendered":"Las fichas (V)"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">XXIII.-<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Ficha D<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">La familia de mi padre (I)<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Segunda parte<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y aqu\u00ed estamos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">En la capital del reino, en el Madrid de la preguerra civil. El abogado Plo, mi abuelo paterno, campa a sus anchas. Mas de metro noventa de semental desatado. Su principal dedicaci\u00f3n, al parecer, es embarazar a las criadas de la casa y su padre, aun un hombre bien relacionado, le arregla los desaguisados. Bueno, le arregla los dos primeros porque a la tercera, el ultim\u00e1tum es tajante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a1\u201cCon esta te casas\u201d!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Pobre Mar\u00eda. Una muchacha sencilla, de origen murciano, deslumbrada (o vete a saber tu qu\u00e9 en aquella \u00e9poca), que acaba pariendo cuatro hijos para el letrado. Una mujer melanc\u00f3lica, a la que aquel matrimonio sojuzg\u00f3, como era de ley, pero adem\u00e1s doblemente. Por mujer y por ser de origen sencillo, frente a las avasalladoras pretensiones del licenciado. Sin valedores, con una familia muy singular, de las que merecen cap\u00edtulo aparte, qued\u00f3 en las garras del predador, sin posibilidad de rescate.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Nunca conoc\u00ed a mi abuelo. Porque no sobrevivi\u00f3 a sus excesos y muri\u00f3 antes del estallido de la guerra civil. Solo recuerdo una fotograf\u00eda, en blanco y negro, de 6&#215;4 cm, de un se\u00f1or realmente alto para su \u00e9poca, que luce a\u00fan mas talludo por que a su lado aparece una mujer, que no es la abuela Mar\u00eda, que le llega a la altura del hombro. Viste una especie de trinchera de color claro, que ondea por efecto de su propio caminar, y lleva un sombrero tipo fedora. Pantalones negros, zapatones del mismo color y corbata indefinible sobre camisa blanca. El sobretodo no deja ver la chaqueta, que solo se adivina. Luce espl\u00e9ndido. Una mezcla de dandi barato y cabr\u00f3n seductor. De los que daban el pego.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y nada m\u00e1s. Porque el resto, es leyenda. Que si era un abogado brillante, que manejaba recursos econ\u00f3micos importantes, aunque no suficientes para su tren de vida, (algo, por dem\u00e1s, muy habitual en los letrados), que si le gan\u00f3, all\u00e1 por los albores de 1932, dos pleitos seguidos a \u00c1ngel Ossorio y Gallardo, a la saz\u00f3n Decano del Colegio de Abogados de Madrid, lo que no tendr\u00eda mayor trascendencia si no fuera porque mi abuelo defendi\u00f3 una tesis en el primero de los litigios y la contraria en el segundo, que si el \u201cPapa de la Juricidad\u201d le hab\u00eda escrito una carta en la que, ademas de felicitarle lealmente, le ped\u00eda que no blasonara de sus triunfos, para evitar el desconcierto de los ciudadanos, que dif\u00edcilmente podr\u00edan entender semejante dislate, que esos \u00e9xitos le permit\u00edan \u201catar los perros con longaniza\u201d, que si lo suyo era un \u201cno parar\u201d de vida disoluta, de excesos de todo tipo, siempre fiado a sus envidiables capacidades profesionales y a su poder\u00edo f\u00edsico, que \u2026\u2026 lo dicho. Leyendas. Con alguna sorpresa que el tiempo acabar\u00e1 por desvelar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">El \u00fanico dato contrastado es su final. Muri\u00f3 en 1935. Carcomido por la s\u00edfilis. Retorci\u00e9ndose de dolor en una cama, abandonado por su pasado esplendor, reducido a un amasijo de m\u00fasculos podridos, medio cegato, casi sordo, y con da\u00f1os cerebrales severos, que convirtieron sus \u00faltimos d\u00edas en un calvario, en una penitencia, en una condena en vida, como si el destino quisiera cobrarse, antes de su marcha, una parte del mal que su ego\u00edsmo narcisista hab\u00eda causado a su alrededor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Dej\u00f3 viuda y cuatro hijos. Y su muerte caus\u00f3 la ruina definitiva de los Plo. Aunque esa es otra historia, con muchas aristas, porque su desaparici\u00f3n permiti\u00f3 la entrada en escena de otro personaje memorable, el abuelo Wilfrido, del que hablamos otro d\u00eda. Permanezcan atentos a la pantalla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XXIII.- Ficha D La familia de mi padre (I) Segunda parte Y aqu\u00ed estamos. En la capital del reino, en el Madrid de la preguerra civil. El abogado Plo, mi abuelo paterno, campa a sus anchas. Mas de metro noventa de semental desatado. 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