{"id":305,"date":"2018-12-07T10:13:05","date_gmt":"2018-12-07T10:13:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.enriquemoreno.com\/?p=305"},"modified":"2019-06-25T06:09:16","modified_gmt":"2019-06-25T06:09:16","slug":"las-fichas-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2018\/12\/07\/las-fichas-ii\/","title":{"rendered":"Las fichas (II)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">VII.-\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><strong>Ficha B<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><strong>Libros, m\u00fasica y efectos colaterales.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Mis padres no le\u00edan habitualmente. No ten\u00edan opci\u00f3n. Supongo que no ten\u00edan ni oportunidad.\u00a0Ella nunca tuvo tiempo. Y \u00e9l no estaba. Sobrevivir era la tarea y cada uno lo hac\u00eda a su manera. De hecho, resulta dif\u00edcil saber si, caso de haber podido, se hubieran aplicado con la literatura. No recuerdo rastros de que tuvieran ese h\u00e1bito. Pero, aunque pocos, en casa siempre hubo libros. Pensando en nosotros, supongo. Y de ellos mam\u00e9 a destajo todo lo que pude.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Una librer\u00eda de sal\u00f3n. Sin pretensiones. Y en ella una breve colecci\u00f3n de lo que entonces eran mini libros, de la Editorial Aguilar, Colecci\u00f3n Crisol, con un par de decenas de t\u00edtulos variados. Desde \u201cSandokan \/ La mujer del Pirata\u201d hasta \u201cEl Cantar del M\u00edo Cid\u201d. Desde Fray Lu\u00eds de Le\u00f3n y \u201cLa perfecta casada\u201d hasta \u201cEl caballero de Olmedo\u201d de Lope de Vega. Y Tirso, y Calder\u00f3n, y San Juan de la Cruz, Y Marquina y \u201cEn Flandes se ha puesto el sol\u201d. Si, tambi\u00e9n Marquina. En un rinc\u00f3n de la estanter\u00eda, sutilmente oculto, el libro del Dr. L\u00f3pez Ibor. Y en lugar preferente, lecturas sugeridas para nosotros. Los dos libros de Quoist. \u201cAmor: El Diario de Daniel\u201d y \u201cDar: El Diario de Ana Mar\u00eda\u201d.El te\u00f3logo franc\u00e9s, entonces de moda, escribi\u00f3, entre otros, un par de libros en los que abordaba con un lenguaje pretendidamente moderno una especie de aproximaci\u00f3n desde las tesis cat\u00f3licas a la realidad cotidiana. Bajo la ficci\u00f3n de dos diarios adolescentes, se intentaba, tal y como pretende siempre este tipo de autor, teorizar y, sobre todo, adoctrinar a los adolescentes sobre el futuro, marcando la ruta que deb\u00eda seguir su vida afectiva, y, en especial, su sexualidad. Atentos a los t\u00edtulos y el matiz masculino\/femenino de ambos. Sugerencia, sin duda, del confesor de mi madre, \u00e9l hab\u00eda dispuesto que esos libros deb\u00edan formar parte del itinerario formativo de sus hijos adolescentes. Y, disciplinada, as\u00ed lo hizo. Sin fisuras, como siempre, sin demasiado criterio propio, porque, entre otras coas, esa es la utilidad de un confesor. Esos dos libros y el del jesuita Mart\u00edn Vigil, \u201cLa vida sale al encuentro\u201d, creo que fueron la gu\u00eda pedag\u00f3gica que nos brind\u00f3 en la adolescencia. En especial a mi. Porque, hasta donde soy capaz de recordar, mis hermanos no debieron de leerlos. Ya eran muy listos entonces.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Lector precoz, devor\u00e9 los tres una y otra vez, en un bucle malsano, intercal\u00e1ndolos, afortunadamente eso s\u00ed, con las aventuras de Sandokan (creo que esos libros, los dos primeros de la saga, llegu\u00e9 a sab\u00e9rmelos casi de memoria), y los cl\u00e1sicos de Crisol. Me fascinaba en especial \u201cEl cantar del m\u00edo Cid\u201d y la afrenta de los infantes de Carri\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo evitar que la mente desbocada de un ni\u00f1o de doce o trece a\u00f1os no so\u00f1ara con Y\u00e1\u00f1ez, o con \u00c1lvar F\u00e1\u00f1ez?. Imposible sustraerse al sue\u00f1o de ser An\u00edbal, no refugiarte en Capua y galopar a la conquista de Roma. Y luego estaba Lope. Me gustaban y a\u00fan me gustan mucho sus obras de teatro. Incluso podr\u00eda recitar alg\u00fan trozo, si la ocasi\u00f3n lo merece.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Tambi\u00e9n estuvo la biblioteca del colegio. Si es que se puede llamar as\u00ed a un armario con puerta de cristal, colocado en una especie de antesala del pasillo por el que los profesores acced\u00edan a las clases. Del orden de doscientos libros, mal contados, de historia, biograf\u00edas y relatos de descubrimientos. Alejandro y An\u00edbal. Julio C\u00e9sar. Los Escipiones. Atila. Ricardo \u201cCoraz\u00f3n de Le\u00f3n\u201d. Gengis Khan. Marco Polo. Col\u00f3n, Cortes, N\u00fa\u00f1ez de Balboa, Magallanes y Elcano. Y Da Vinci. Y Stanley y Livingstone, por supuesto. Y las cr\u00f3nicas de los viajes de Scott, Amundsen y Peary. Que entonces, por su dureza, casi eran relatos de terror. La soledad y la locura impregnaban sus p\u00e1ginas desoladoras. Sin novelas. No hab\u00eda novelas en aquel armario. Bueno. Miento. Hab\u00eda una. Que val\u00eda por cien. \u201cLa Isla del Tesoro\u201d. Le\u00edda varias veces, casi compulsivamente. Confieso que, desde entonces, mi amor por Stevenson no ha hecho mas que crecer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">De los tebeos, otra de mis pasiones, prefiero hablaros otro d\u00eda. Pero tambi\u00e9n estuvieron all\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Qui\u00e9n les hab\u00eda de decir, ajenos, por supuesto, a las tesis de aquellos libros que acabar\u00edan por hacernos, por hacerme, m\u00e1s mal que bien. Ignorantes de que aquella visi\u00f3n de la vida y de la realidad me iba a meter en una burbuja emocional totalmente deformante. Desconocedores de que el precio que habr\u00e9 de pagar, a\u00f1os despu\u00e9s, para vivir con sus efectos primero y para intentar escapar de ellos despu\u00e9s, ser\u00e1 extremadamente doloroso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Pero hubo mas. Am\u00e9n de los libros, propios o prestados, felizmente, lleg\u00f3 la radio. Y con ella, la m\u00fasica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Aquel bendito aparato de radio, una Telefunken comprada a plazos, pagada tras no pocas odiseas, fue la ventana. Su capacidad de llenar las horas e inundar la casa de m\u00fasica fue media vida. Hab\u00eda otras cosas, claro. Desde el \u201c\u00c1ngelus\u201d, \u201cel \u00c1ngel del Se\u00f1or anunci\u00f3 a Mar\u00eda\u2026.\u201d, hasta \u201cel parte\u201d de la Radio Nacional que fundara Mill\u00e1n-Astray y que entonces a\u00fan destilaba fascismo por todo el dial. Y Radio Miramar. Y Radio Juventud. Pero, sobre todo, estaban los programas musicales y \u201cde variedades\u201d. Para mi, un programa de radio en especial. No consigo recordar ni nombre ni emisora. Discoman\u00eda o El Gran Musical. No estoy seguro. Pero no olvidar\u00e9 jam\u00e1s la sinton\u00eda. The Marcels. Aunque entonces no pudiera saber el nombre del grupo porque ninguno de los locutores se hac\u00eda eco de ella, la especial y singular introducci\u00f3n de \u201cBlue Moon\u201d era magia. Escuchadla. \u201cBom ba ba bom ba bom ba bom bom ba ba bom ba ba bom ba ba dang a dang dang. Ba ba ding a dong ding Blue moon moon blue moon dip di dip di dip Moo Moo Moo Blue moon dip di dip di dip Moo Moo Moo Blue moon dip di dip di dip. Bom ba ba bom ba bom ba bom bom ba ba bom ba ba bom ba ba dang a dang dang Ba ba ding a dong ding\u201d. Una chifladura \u201cdoo wop\u201d fascinante. Una onomatopeya musical inconfundible. Con ella empezaba todo. Una sinton\u00eda que te daba acceso a un mundo maravilloso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00abBlue moon, now I&#8217;m no longer alone<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Without a dream in my heart<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Without a love of my own\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">y que abri\u00f3 la senda a lo que luego fuera casi toda la m\u00fasica del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Aunque a ella, a mi madre, quien le gustaba de verdad era Gloria Lasso. \u201cLuna de miel\u201d. \u201cNunca sabr\u00e9 c\u00f3mo tu alma ha encendido mi noche. Nunca sabr\u00e9 el milagro de amor que ha nacido por ti. Luna de miel\u201d. La votaba por las noches, escribiendo breves cartas al final de una jornada eterna, para que volvieran a ponerla en uno de aquellos programas en los que los oyentes pod\u00edan decidir quien era el o la mejor cantante o canci\u00f3n. Y la o\u00edas tararearla suavemente mientras se acostaba en aquella cama casi siempre vac\u00eda. Y, por supuesto, todos los s\u00e1bados, \u201cFantas\u00eda\u201d. De la mano de aquellos cuatro monstruos radiof\u00f3nicos. Almendros, Fern\u00e1ndez, Arandes y Gallo. Y los inacabables duelos entre \u201cdin\u00e1micas\u201d y \u201cguardiolistas\u201d que siempre le produc\u00edan una sonrisa esc\u00e9ptica. Ventajas de la equidistancia musical. Aunque siempre sospech\u00e9 que los matices de la voz del inefable \u201cPepe Hucha\u201d no le desagradaban en absoluto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Mi padre ten\u00eda gustos mas ecl\u00e9cticos. Flamenco, claro, que por algo hab\u00eda nacido en la tierra de Mar\u00eda Sant\u00edsima. Y rumba. Como no pod\u00eda ser de otra manera, rumbero \u00e9l para muchas cosas. Bambino y Peret. Y \u201cEl Pescailla\u201d. Pero tambi\u00e9n baladistas rom\u00e1nticos, tipo Tom Jones o Engelbert Humperdinck. Y luego, tiempo despu\u00e9s, eso si, Jos\u00e9 Feliciano y Simon &amp; Garfunkel. Moderno \u00e9l, para casi todo. Aunque eso fue despu\u00e9s. Mucho despu\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Pero de la mano de la Telefunken, se empezaban a respirar otros aires. Sobre todo, porque permit\u00eda atisbar que hay afuera estaban pasando cosas, hab\u00eda otros mundos. Los Sirex, Los Brincos, Los Salvajes. Y, claro, The Beatles y The Rolling Stones y toda la oleada de pop-rock brit\u00e1nico: The Hollies, The Who, The Animals. Y aquel loco maravilloso de Them, el irland\u00e9s que, entonces no lo sab\u00eda a\u00fan, iba a acompa\u00f1arme el resto de mi vida. Y Dylan. Y los Beach Boys y \u201cThe Mamas &amp; The Papas\u201d. Y Tamla Motown. La maravillosa m\u00fasica de \u201cla joven Am\u00e9rica\u201d. The Miracles, The Supremes y The Four Tops, mi segundo single:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201cReach out (reach out for me.)<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">I&#8217;ll be there, with a love that will shelter you.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">I&#8217;ll be there, with a love that will see you through.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">I&#8217;ll be there to always see you through\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y, claro, Otis Redding y Aretha Franklin. Mi otra \u00fanica devoci\u00f3n verdadera. Y los cantautores. El inicio de una ruta inacabable, el comienzo de una aventura que aun persiste.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Bendita Telefunken \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 .<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-309\" src=\"http:\/\/www.enriquemoreno.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG_3707-300x204.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"204\" srcset=\"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG_3707-300x204.jpg 300w, https:\/\/www.enriquemoreno.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG_3707.jpg 585w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y, mensajes gen\u00e9ticos al margen, esa fue una parte del material b\u00e1sico con el que se forj\u00f3 mi barro primigenio. Una mezcla inveros\u00edmil de libros escogidos entre la \u201cgu\u00eda espiritual\u201d y la casualidad, llenos por igual de gui\u00f1os rancios y de aventuras sin fin, para llenar un coraz\u00f3n adolescente de sue\u00f1os inveros\u00edmiles y de ideales absurdos. Y, al rescate, la m\u00fasica que irrump\u00eda entonces como un torrente que iba a sacudir nuestras vidas. Lo que parec\u00eda una simple forma de evasi\u00f3n acab\u00f3 por convertirse en una medicina singular para paliar los efectos del complejo mundo emocional en el que deb\u00edamos vivir, prisioneros, sin duda, de lo que trataba de conformar nuestra propia esencia, aquel sincretismo de religiosidad, fascio y machismo que mam\u00e1bamos desde el origen, que formaba parte de nuestro ADN, que se incrustaba en nuestra mente y tatuaba nuestra piel. C\u00f3digos e ideas inaceptables. Y un fango espeso en el que estuvimos chapoteando, a\u00fan sin saberlo, demasiado tiempo. El que tard\u00f3 en llegar la curaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201cAnd I wanna make love to you yes, yes, yes<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">when the healing has begun\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u201cAnd The Healing Has Begun\u201d<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">(\u201cInto The Music\u201d 1979 Van Morrison)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VII.-\u00a0 Ficha B Libros, m\u00fasica y efectos colaterales. \u00a0 Mis padres no le\u00edan habitualmente. No ten\u00edan opci\u00f3n. Supongo que no ten\u00edan ni oportunidad.\u00a0Ella nunca tuvo tiempo. Y \u00e9l no estaba. 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