{"id":281,"date":"2018-10-31T12:03:24","date_gmt":"2018-10-31T12:03:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.enriquemoreno.com\/?p=281"},"modified":"2019-06-25T06:09:16","modified_gmt":"2019-06-25T06:09:16","slug":"las-fichas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2018\/10\/31\/las-fichas\/","title":{"rendered":"Las fichas"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">VI.-<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Un pu\u00f1ado de fichas, aparentemente sin clasificar. Algo ca\u00f3ticas, si se me permite la expresi\u00f3n. Pero un caos hermoso. O al menos a mi me lo parece. Os transcribo algunas.<\/span><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Ficha A<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><strong>El chico sin ra\u00edces.\u00a0<\/strong><strong>Barcelona. Zaragoza. Gallur. S\u00e1daba. Sofuentes.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Un charco untuoso con un oscilante arco iris flotando en la leve capa de gas\u00f3leo. Es la estaci\u00f3n de Gallur. No recuerdo porque raz\u00f3n, pero he viajado solo hasta Zaragoza. La figura de mi padre en el and\u00e9n de la Estaci\u00f3n de Francia, perdi\u00e9ndose en el \u00e1ngulo muerto que la curva del propio apeadero obliga al tren, uniendo sus manos sobre el pecho en un simb\u00f3lico abrazo, en un gesto que automatizar\u00e9 desde entonces como muestra de afecto m\u00e1ximo. Una leve angustia delata, en su rostro, el miedo a dejarme con mis pocos a\u00f1os solo en el tren. Un abrazo a distancia, probablemente el m\u00e1s c\u00e1lido que nunca me dedic\u00f3. En el bolsillo llevo un lim\u00f3n de caramelos, envuelto en un celof\u00e1n levemente verdoso, troceado en gajos azucarados. No ha sido posible resistirse al encanto del vendedor que con su carrito ambulante camina paralelo a las v\u00edas vendiendo golosinas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Zaragoza. Y luego Gallur. Un electro-tren, cuasi plateado y sucio, fr\u00e1gil, con un leve aire como de juguete, parecido al tren el\u00e9ctrico que so\u00f1aba conducir por las imaginarias v\u00edas del sal\u00f3n de casa. Otro de esos recuerdos m\u00e1gicos, otra de mis evocaciones inmarchitables. Siempre amar\u00e9 viajar en tren. Siempre lamentar\u00e9 no haber sabido, cobarde, hacerle un quiebro al destino que me hubiera permitido viajar en mis a\u00f1os j\u00f3venes por toda Europa, en tren.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Desde all\u00ed, desde la estaci\u00f3n de Gallur, \u201cla Renfe\u201d, un viejo autocar, de sempiterno olor a mareo, siempre lleno, recorriendo destartaladas carreteras comarcales, entre campos de cereales pespunteados por alguna acequia. Lleno de maletas, bolsas, atados, fardos, jaulas. S\u00e1daba. M\u00e1s ajetreo. Subidas y bajadas. Alg\u00fan grito con el inefable acento de aquellas tierras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y, por fin, la tartana. A las riendas el cartero manco, precisamente cartero por manco, de tenue bigotito, de voz meliflua y de gestos vagamente autoritarios. La tartana. Se crea o no, id\u00e9ntica hasta en sus \u00faltimos detalles, menos en el mu\u00f1\u00f3n perennemente vendado de su conductor, id\u00e9ntica a la tartana de papel de Aguirre, el h\u00e1bil vasco. Portento de la papiroflexia, capaz de crear con un trozo de cartulina los juguetes m\u00e1s insospechados, el vasco Aguirre me ha regalado pocos d\u00edas antes, sin haberla visto jam\u00e1s, una tartana de cartulina blanca igual a la que ahora me espera al bajar del autob\u00fas en S\u00e1daba. Con el cartero manco a las riendas. Mutilado de guerra y amo y se\u00f1or de la ruta final de mi viaje.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Regreso solo un momento a la residencia de solteros. El vasco Aguirre, a ratos salido de un cuadro de \u201cEl Greco\u201d, a ratos cantor, y siempre sonriente en su altura. Intimo de Rafa, el hombre del servicio m\u00e9dico, eterno compa\u00f1ero de mi padre en inacabables partidas de mus, una de las pocas bellas personas que me ha sido dado conocer, mentor dotado de una ternura infinita y de un humor que solo una tragedia personal posterior acabar\u00e1 cuarteando, como casi siempre, cuando con el tiempo se convierta, literalmente, en el vecino de arriba. Un pu\u00f1ado de varones refugiando su solter\u00eda en un entorno que se abre a mi presencia y la de mis hermanos de la mano de mi padre, el \u00fanico casado que siempre tiene tiempo para ellos. Otro d\u00eda os contar\u00e9 la historia de Rafa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">El trote del caballo que tira de la tartana, por un camino que tardar\u00e1 decenas de a\u00f1os en ser una carretera m\u00ednimamente normal, hace temblar toda la estructura de tela, cercana en su ondular al de la cartulina de Aguirre. Se esmera el caballito. Sufre en algunas cuestas y descansa levemente cuando toca descender por las suaves ondulaciones de la carretera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Mi madre, de la que llevo mucho tiempo alejado por razones que a\u00fan hoy no s\u00e9, pero que intuyo, est\u00e1 mas cerca. Atardecer. La puesta de sol ti\u00f1e los trigales de un ocre casi sanguinario. Al borde del incendio pict\u00f3rico y emocional que nunca podr\u00e9 olvidar y que viajar\u00e1 siempre conmigo hasta cualquier rinc\u00f3n del mundo. Jam\u00e1s otra puesta de sol como aquella. Quiz\u00e1s algunas mas bellas, en \u00c1frica, en la franja de Caprivi, sobre el Chobe, pero ninguna tan pre\u00f1ada de esa dulce melancol\u00eda, de ese anhelo que precede al reencuentro. Cerca ya de mi madre tras fechas de separaci\u00f3n. Cerca de Sofuentes, principio y final, gloria y miseria, el \u00fanico rinc\u00f3n donde cre\u00ed tener ra\u00edces\u2026\u2026 Algo que quiz\u00e1s se revele como banal a los ojos de muchas personas. Ra\u00edces. Pero que cobran su importancia cuando la vida te va empujando a creer que no eres de ning\u00fan parte. Un desarraigo que acaba por moldearte aunque no quieras. Que te deja sin referentes para algunas cosas y que te convierte, sin tu saberlo, en rama mecida por el viento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y tras una curva, final de viaje. Sofuentes, toda la ilusi\u00f3n de entonces y toda la miseria que vendr\u00e1 despu\u00e9s. Aunque, afortunadamente, a\u00fan no lo s\u00e9. Y nada perturba la magia del momento. Lo otro \u2026 lo otro, a\u00fan tardar\u00e9 a\u00f1os en descubrirlo.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VI.- Un pu\u00f1ado de fichas, aparentemente sin clasificar. Algo ca\u00f3ticas, si se me permite la expresi\u00f3n. Pero un caos hermoso. O al menos a mi me lo parece. Os transcribo algunas. &nbsp; Ficha A El chico sin ra\u00edces.\u00a0Barcelona. Zaragoza. Gallur. S\u00e1daba. Sofuentes. Un charco untuoso con un oscilante arco iris flotando en la leve capa &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2018\/10\/31\/las-fichas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLas fichas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-281","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-emilio-plo-in-memoriam"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=281"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":442,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281\/revisions\/442"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}