{"id":216,"date":"2018-07-21T08:00:45","date_gmt":"2018-07-21T08:00:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.enriquemoreno.com\/?p=216"},"modified":"2019-06-25T06:09:16","modified_gmt":"2019-06-25T06:09:16","slug":"la-libreta-gris-primera-parte-continuacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2018\/07\/21\/la-libreta-gris-primera-parte-continuacion\/","title":{"rendered":"La libreta gris. Primera parte (continuaci\u00f3n)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">IV.-<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><strong>II.- Viaje de ida y vuelta.<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Del pueblecito donde se tomar\u00e1 la instant\u00e1nea a Barcelona, tras una breve etapa en Madrid donde conoci\u00f3 al que luego ser\u00eda el marido que la conden\u00f3 por segunda vez a la nada afectiva, para regresar, siempre, al bendito rinc\u00f3n que la vi\u00f3 nacer. En ocasiones, para pasar largas temporadas estivales o para alejarse de la eterna infelicidad de su matrimonio y luego, definitivamente, para yacer junto a su hermano mayor y sus padres en el fr\u00edo pante\u00f3n familiar. Como refugi\u00e1ndose de todo lo que sucedi\u00f3 fuera de all\u00ed o, probablemente, para esperar en aquel nicho el amor de sus padres o intentar revivir el c\u00e1lido recuerdo del afecto del hermano perdido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Siempre anhelando regresar, buscando retroceder al origen de todo, para so\u00f1ar con reanudar la historia en el preciso y tenue momento en el se torci\u00f3. O intentando recomenzar. Como si todo lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s hubiera sido un mal sue\u00f1o. So\u00f1ando con recomponer su vida, con volver a vivirla desde el preciso instante en que las cosas se encaminaron en la direcci\u00f3n equivocada. Incluso aunque regresar, por mor de lo que sus hermanos y sobrinos le reservaban, fuera en muchas ocasiones, una pesadilla. Una cruel pesadilla. A todas luces injusta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Un singular y vano ejercicio, en el que se mezclan, por igual, la nostalgia de lo que no pudo ser y la realidad tangible de lo que sigue sucediendo. Un escenario cernudiano, entre la realidad y el deseo. Un cruel debate interno sobre c\u00f3mo ha sido su vida y como pudo o debi\u00f3 ser. Un eterno viaje sin destino, a la b\u00fasqueda del amor, que siempre anhel\u00f3 y nunca tuvo. Entre la ingenua esperanza de encontrarlo en los or\u00edgenes y la dura realidad de su ausencia al final del viaje.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Nunca fue capaz de entender, dada su inmensa capacidad para querer, como era posible que sus padres no la quisieran como ella anhelaba, como ella, porque no decirlo, cre\u00eda merecer, como ella necesitaba. Como ella los quer\u00eda. Situaci\u00f3n que pens\u00f3 en recomponer con su matrimonio, para descubrir, con estupor, que la historia volv\u00eda a repetirse. Por otras razones, por otros motivos, pero situada de nuevo frente a la cruda realidad que supone dar para no recibir. Historia que se repiti\u00f3 con sus hermanos, cuyo afecto dese\u00f3 casi hasta el final de su vida y que culminaron algunos de sus hijos cuyo desamor manifiesto no fue jam\u00e1s capaz de comprender. M\u00e1xime tras haber laminado su vida en un intento de que ellos tuvieran lo que ella no pudo tener. Con un desapego hacia s\u00ed misma que pocas personas son capaces de poner en pr\u00e1ctica y, mucho menos, de llevar hasta sus \u00faltimas consecuencias. Hasta la extenuaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">No cabe la menor duda de que sobre eso influy\u00f3, de manera decisiva, una educaci\u00f3n primaria y monol\u00edtica, que le trasmiti\u00f3 un \u00fanico sentido de la vida filtrado por el tamiz de esa religiosidad que cabe calificar de casi fan\u00e1tica, impregnada del integrismo religioso imperante durante el franquismo y que sus padres, su madre en especial, transmitieron a todos sus hijos como certeza inapelable.\u00a0 Esa que revela la mirada de la fotograf\u00eda. Sin fisuras y sin que quepan interrogantes sobre el misterio, nunca aclarado, que hizo que los nietos jam\u00e1s vieran al abuelo, durante muchos a\u00f1os, visitar la iglesia a la que solo fue de cuerpo presente. Su madre, capaz de todo por defender sus convicciones, que blasonaba de ser la \u00fanica que pod\u00eda recorrer el pueblo de una punta a la otra, en el clima preb\u00e9lico de los \u00faltimos d\u00edas de la Republica, para ir a la iglesia, arrostrando las iras y groser\u00edas de los peones que, por entonces, constru\u00edan el canal de Las B\u00e1rdenas, marc\u00f3 a fuego esa convicci\u00f3n en su hija.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Pocas veces cabe hablar tanto de una vida mediatizada por un arraigado sentido religioso. Tan convencido y, sin duda, te\u00f1ido de una p\u00e1tina tan convincente. Rozando el merito de la beatificaci\u00f3n. Coherente hasta el final. Fruto, sin duda, de la profunda convicci\u00f3n que le trasmiti\u00f3 su madre, y a la que su padre nunca opuso una resistencia que, por dem\u00e1s, hubiera sido in\u00fatil. Una fe, porque estamos hablando de eso, que marc\u00f3 su vida, su noviazgo, su matrimonio, la relaci\u00f3n con sus hermanos, su maternidad, de tal manera que no cabe entender la mayor parte de los episodios relevantes que protagoniz\u00f3, por activa o por pasiva, y casi siempre a su pesar, sin esa convicci\u00f3n, sin el matiz que a\u00f1ade a todo lo vivido, el punto de vista que da esa creencia. Un convencimiento que vertebr\u00f3 su vida. Un viaje, este s\u00ed, sin retorno. Guiado por la mano inapelable de sus confesores, hasta el extremo de que, cuando al final de su vida decidi\u00f3 tirar la toalla y pasar tranquila y sola, con la \u00fanica compa\u00f1\u00eda de sus hijas, sus \u00faltimos a\u00f1os, poniendo fin a un matrimonio torturante, necesit\u00f3 la autorizaci\u00f3n del sacerdote que se ocupaba entonces de su salud espiritual. De no haberla obtenido, jam\u00e1s hubiera dado el paso, a pesar de que su esposo acumulaba m\u00e9ritos sobrados para ello y\u2026\u2026\u2026\u2026. para m\u00e1s.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>IV.- II.- Viaje de ida y vuelta.\u00a0 Del pueblecito donde se tomar\u00e1 la instant\u00e1nea a Barcelona, tras una breve etapa en Madrid donde conoci\u00f3 al que luego ser\u00eda el marido que la conden\u00f3 por segunda vez a la nada afectiva, para regresar, siempre, al bendito rinc\u00f3n que la vi\u00f3 nacer. En ocasiones, para pasar largas &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2018\/07\/21\/la-libreta-gris-primera-parte-continuacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa libreta gris. 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