{"id":195,"date":"2018-07-16T21:02:18","date_gmt":"2018-07-16T21:02:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.enriquemoreno.com\/?p=195"},"modified":"2019-06-25T06:09:16","modified_gmt":"2019-06-25T06:09:16","slug":"195","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2018\/07\/16\/195\/","title":{"rendered":"La libreta gris. Segunda parte."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">III.-<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><strong>\u00c1lbum II\u00a0<\/strong>(Algo sobre mi padre)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><strong>I.- Sin foto.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Ahora no tengo fotos suyas. Las tuve. Pero se perdieron en mudanzas. O est\u00e1n en otras manos. O desaparecieron v\u00edctimas de alg\u00fan divorcio. Ya se sabe. P\u00e9rdidas involuntarias. Peque\u00f1os rencores incomprensibles. Pero ese no es ahora el tema. Otro d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">A pesar de ello, de no disponer de ninguna instant\u00e1nea, no resulta dif\u00edcil recuperar su imagen. Inalterable a lo largo de muchos a\u00f1os. \u00a0Como si siempre hubiera sido igual.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Poco pelo. Peinado con esmero para disimular la evidente calvicie. Ojos verdes. Da\u00f1inos por atractivos. Bigotito militar. M\u00ednimo y muy perfilado. Sonrisa seductora, puede \u2026. que \u2026. muy seductora. Barbilla breve. \u00d3valo varonil.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Saliendo de la cabeza, del cuello hacia abajo, disminu\u00eda su encanto. Un pecho que pecaba de estrecho, nada atl\u00e9tico. Una tripa prominente, como corresponde a todo buen bebedor de vinos y licores, co\u00f1ac en especial. Brazos sin muscular. Piernas cortas y poco vigorosas. Andares ligeramente torpes. Eso si. Siempre atildado. Dotado de una elegancia natural. De lo que el denominaba \u00abclase\u00bb. \u00a0Presumido hasta lo indecible. Coqueto. Y obsesionado con su imagen y su limpieza personal. Luego os explicar\u00e9 la raz\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Un car\u00e1cter singular. Mezcla de inmadurez, irresponsabilidad, insatisfacci\u00f3n y miedo. Un coctel, nunca equilibrado, de melancol\u00eda y guasa. Cuasi religioso y pagano con la misma devoci\u00f3n.\u00a0\u00a0Siempre a la b\u00fasqueda de algo inaprensible.\u00a0Algo que probablemente busc\u00f3 toda su vida sin encontrar si quiera el inicio del camino. Incomprensible casi siempre, al menos para nosotros. Para su esposa y sus hijos leg\u00edtimos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Lees a Machado, y ah\u00ed est\u00e1. Un Don Guido de opereta.\u00a0Flaco favor le hizo el poeta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed lo he recordado durante a\u00f1os. As\u00ed lo recuerdo ahora, al escribir, lejano todav\u00eda el momento de su futura redenci\u00f3n. No me atrevo. No puedo redimirlo. A\u00fan. \u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Recuerdos agrios. Mi padre vivi\u00f3 rodeado de misterios a\u00fan por descifrar. Todo en \u00e9l, en su pasado, es todav\u00eda un enigma. A\u00fan hoy no soy capaz de discernir que hubo de verdad en su vida y cuanto de ficci\u00f3n. No s\u00e9 si alg\u00fan d\u00eda lo sabr\u00e9. Lo que contaban tanto \u00e9l como alguno de los miembros de su familia sobre su pasado \u00bfera verdad o era farsa?\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Os aseguro que todos estos a\u00f1os, desde su muerte repentina, he tratado de revivir lo vivido y lo sabido, a la b\u00fasqueda no ya de una explicaci\u00f3n, que no parece posible, si no, al menos, de una m\u00ednima raz\u00f3n que d\u00e9 sentido al personaje. Y no soy capaz. Al menos, de momento. Sigo en el empe\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Todos hemos mentido alguna vez, todos hemos atravesado alguna etapa de nuestra vida en la que ha sido imposible escapar de ese mar tormentoso que es el fingimiento, pero de ah\u00ed a vivir permanentemente en la impostura, de ah\u00ed a convertir tu vida en una patra\u00f1a permanente\u2026..<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Su padre, un, al parecer, prestigioso abogado madrile\u00f1o, un hermoso ejemplar de m\u00e1s de metro noventa de estatura, adornado de virtudes sin cuento, acab\u00f3 cas\u00e1ndose con la tercera criada a la que dej\u00f3 pre\u00f1ada. Mi bisabuelo arregl\u00f3, como se sol\u00eda hacer en aquella \u00e9poca, los dos primeros embarazos, pero a la tercera se hart\u00f3 y cas\u00f3 a su hijo con la, hasta ese momento, \u00faltima v\u00edctima de la fogosidad del letrado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Esa era la abuela Mar\u00eda. Una mujer sencilla que se encontr\u00f3 casada con aquel elemento y que, seg\u00fan cuentan, muri\u00f3 de tristeza. Cosa comprensible si se sabe que, a\u00f1os antes del inicio de la Guerra Civil, aquel marido que su gravidez le impuso, acab\u00f3 muriendo retorcido de dolor, convertido en un gurru\u00f1o, carcomido por la s\u00edfilis. Algo que los marc\u00f3 para siempre. Eso y que, adem\u00e1s, el licenciado dej\u00f3 a su cargo cuatro hijos a\u00fan adolescentes. Y, por supuesto, un patrimonio ya menguado que se acab\u00f3 evaporando definitivamente en las garras de un albacea, venido entonces, casualidades de la vida, a mejor fortuna. Un albacea del que igual hablamos otro d\u00eda. Por todas estas cosas y alguna m\u00e1s que seguro desconozco, hasta donde soy capaz de recordar, todo el mundo se refer\u00eda a ella, inevitablemente, como la \u201cpobre Mar\u00eda\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y aqu\u00ed empiezan las leyendas. La familia que hab\u00eda perdido su mina de plata en una timba con el conde de Romanones, el cortijo de Baeza, donde naci\u00f3, y que se evapor\u00f3 sin dejar rastro, la bala que lo roz\u00f3 en el frente de Madrid, donde se dedicaba a \u201cpasar nacionales\u201d, la papeler\u00eda vendida contra su voluntad, los cuatro hu\u00e9rfanos disgregados al morir la madre, adjudicados sin ton ni son entre las diferentes ramas de la familia, alg\u00fan rumor sobre su estancia en un correccional. A saber. Secretos de familia. Ese t\u00f3pico bajo el que casi todo el mundo esconde lo que, al fin y al cabo, no deja de ser la vida. Las cosas que pasan. Lo que los seres humanos hacen para sobrevivir.\u00a0Y de lo que nos empe\u00f1amos en avergonzarnos por sistema. !!Como si no cocieran habas en todas partes\u00a1\u00a1<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y aqu\u00ed la historia toma otro sesgo. Un noviazgo cl\u00e1sico con la chica topolino. Una bala perdida que alcanza el necesitado coraz\u00f3n de aquella chica ingenua que lleg\u00f3 a la capital para intentar abrirse camino. Mi madre, claro. Bendita bala. Sobre todo, si le hubi\u00e9ramos preguntado a ella en los meses anteriores a su muerte. Toda su resignaci\u00f3n, que la tuvo, hubiera quebrado ante el recuerdo silenciado del que hab\u00eda sido su marido. Quiz\u00e1s ella hubiera podido evocar las incipientes pero ya s\u00f3lidas artes de seductor que en su d\u00eda fueron suficientes para deslumbrarla. Imagino. Porque con los a\u00f1os costaba mucho entender como pudo ella caer bajo su hechizo.\u00a0Porque a esas alturas me hab\u00eda contado bastante de \u00e9l como para no saber de su amargura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Tengo la impresi\u00f3n de que \u00e9l se aferr\u00f3 a ella porque era, sin duda, la \u00fanica persona m\u00ednimamente s\u00f3lida que hab\u00eda conocido en a\u00f1os. N\u00e1ufrago entonces, como lo volvi\u00f3 a ser en repetidas ocasiones a lo largo de la vida, aquella chica de un pueblo remoto, no exenta de clase, de belleza y de principios, fue el saliente rocoso al que aferrarse para escapar de la tempestad, el \u00fanico tabl\u00f3n en medio de los restos con el que mantenerse a flote. Y ella le salv\u00f3 la vida. Y a cambio, el solo supo dejarla pre\u00f1ada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>III.- \u00c1lbum II\u00a0(Algo sobre mi padre) I.- Sin foto. Ahora no tengo fotos suyas. Las tuve. Pero se perdieron en mudanzas. O est\u00e1n en otras manos. O desaparecieron v\u00edctimas de alg\u00fan divorcio. Ya se sabe. P\u00e9rdidas involuntarias. Peque\u00f1os rencores incomprensibles. Pero ese no es ahora el tema. Otro d\u00eda. A pesar de ello, de no &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2018\/07\/16\/195\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa libreta gris. 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