{"id":153,"date":"2018-07-01T17:36:00","date_gmt":"2018-07-01T17:36:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.enriquemoreno.com\/?p=153"},"modified":"2019-06-25T06:09:16","modified_gmt":"2019-06-25T06:09:16","slug":"ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.enriquemoreno.com\/index.php\/2018\/07\/01\/ii\/","title":{"rendered":"La libreta gris. Primera parte."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">II.-<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">La libreta gris. Transcripci\u00f3n.<\/span><\/em><br \/>\n<em><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">He suprimido tachaduras y resuelto alguna vacilaci\u00f3n que se desprende del contexto general.<\/span><\/em><br \/>\n<em><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Intuyo que Emilio transcribi\u00f3 a la libreta borradores anteriores y, aun as\u00ed, volvi\u00f3 a corregir los textos. Escrib\u00eda sobre su familia.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><strong>\u00c1lbum\u00a0<\/strong>(Algo sobre mi madre)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\"><strong>I.- Instant\u00e1nea en blanco y negro.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">La foto, revelada en mate, pespunteada por un peque\u00f1o marco que pretende imitar el tono de la madera, la inmortaliza junto a su padre y su madre. Un sencillo y reseco muro de piedra es el tel\u00f3n de fondo para las tres figuras que componen el conjunto. Vestida con una sencilla bata, confeccionada, sin duda, por ella misma, mira directamente a la c\u00e1mara, con su habitual franqueza. Est\u00e1 donde estuvo siempre. En ese territorio emocional en el que vivi\u00f3 durante muchos a\u00f1os, a la espera de que sucediera algo que jam\u00e1s, apenas al final, lleg\u00f3 a suceder.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Su madre, a la izquierda de la imagen, tambi\u00e9n mira a la c\u00e1mara. A simple vista, parece tan solo la mirada de una anciana enlutada, enfrentada al objetivo casi sin desearlo. Pero cualquier espectador m\u00ednimamente atento descubre, al instante siguiente, algo inhabitual. Su mirada destila la fiereza de quien sabe que nada m\u00e1s va a suceder contra su voluntad. Una voluntad inquebrantable. Basada en certezas absolutas. Las certezas que nadie logra alcanzar. Hija de generaciones y generaciones de campesinos, hu\u00e9rfana de madre a los trece a\u00f1os, obligada por ello a prohijar a sus hermanos, pas\u00f3 de gobernar la casa de su padre a hacerlo con la de su marido, con la misma naturalidad con la que cualquier persona muda su vestido. Madre de nueve hijos, de los que solo siete salieron adelante, perdi\u00f3 a su primog\u00e9nito en los \u00faltimos d\u00edas de la contienda Civil. Una bala perdida lo mat\u00f3 en el frente de Alicante. Se ocup\u00f3, en aquellas fechas convulsas, de recuperar su cad\u00e1ver para darle sepultura al tiempo que se sepultaba, ella tambi\u00e9n, en el luto que nunca abandon\u00f3. Cuando se subvierte el orden natural y una madre debe llorar a su hijo, sobrevivir no est\u00e1 al alcance de cualquiera. Pero hacerlo, adem\u00e1s, con esa determinaci\u00f3n, con ese aire desafiante, no puede hacerlo nadie. Ella supo, despu\u00e9s, que su madre era la excepci\u00f3n. Desafiante, al tiempo de enlutarse supo que nada ni nadie podr\u00edan volver a herirla y se sinti\u00f3 invulnerable. Y as\u00ed vivi\u00f3 el resto de sus d\u00edas. Invulnerable, manejando a su antojo vidas y hacienda, cobr\u00e1ndoles a todos los que la rodeaban la deuda que la vida no le perdon\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Como hacia el fondo, dado el singular enfoque de la imagen, aparece su padre. Esa perspectiva lo presenta levemente empeque\u00f1ecido. Sentado en el poyete de piedra que da acceso al \u00abhuerto de las higueras\u00bb, mira a la c\u00e1mara sin apenas inter\u00e9s. Como quien no ha comprendido todav\u00eda el misterio de la imagen capturada por el objetivo, como dudando de si no ser\u00e1 alg\u00fan oscuro truco de brujer\u00eda el que se esconde tras la p\u00e1tina brillante del objeto que esgrime el autor de la instant\u00e1nea. Luce su sempiterna boina, bajo la que esconde la leve calvicie que su encanecido cabello no logra disimular. Su mirada, como siempre, refleja una inocencia que el tiempo no ha golpeado lo suficiente. Sencillo, honrado, trabajador, se agotan los t\u00f3picos para definir su persona. Machadianamente bueno. No exento, eso s\u00ed, de genio, que no sabemos si ha sido domado por el recio car\u00e1cter de su mujer o por el simple paso del tiempo. En ese momento es ya un hombre casi derrotado por la enfermedad que lo matar\u00e1 prematuramente. Destila bondad. Voluntariamente sometido al dictado de su esposa, solo muy de vez en cuando se atreve, en privado, a llevarle la contraria. Y, sin embargo, sabe mantener su dignidad masculina con peque\u00f1os gestos que lo redimen a los ojos de cualquiera.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Y ella, junto a ambos. El tiempo y sus maternidades todav\u00eda no han marchitado un atractivo que solo ajar\u00e1 la enfermedad. Una belleza nada ortodoxa, por cierto. Es verdad que no queda rastro de la adolescente que bordaba un ajuar al que el tiempo dio m\u00e1s utilidades de las previstas. Ni de la chica topolino que lleg\u00f3 a Madrid para trabajar en la empresa de su t\u00eda Rafaela. Ni de la joven coqueta que veraneaba en Asturias, navegaba en pat\u00edn y rechazaba pretendientes que luego fueron notarios. Ni siquiera de la ingenua mujer que acept\u00f3 casarse con alguien que ni siquiera fue capaz de comprarse un traje para su boda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Cabello rizado, formando unas singulares hondas asim\u00e9tricas que dotaban a su rostro de una personalidad singular. Frente amplia, llena de nobleza, nariz perfecta, boca firme, de labios siempre brillantes, sin necesidad de aderezos. Ojos nobles. La mirada mas limpia que he visto jam\u00e1s. No era especialmente estilizada, aunque se libr\u00f3 de la maldici\u00f3n que convertir\u00eda en culonas a sus hermanas, pero su caminar estaba lleno de gracia y de una sensualidad que probablemente le era ajena pero que le acompa\u00f1\u00f3, sin ella saberlo, durante muchos a\u00f1os. Era un mujer muy hermosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">All\u00ed donde la muestra la fotograf\u00eda, atrapada junto a sus padres, permaneci\u00f3 toda la vida. Esperando que sucediera un milagro. En aquella casa, donde la siega y la trilla reun\u00edan a cuadrillas de peones venidos de mil lugares, el nacimiento de un var\u00f3n era una bendici\u00f3n del cielo. La primera hija tambi\u00e9n fue bienvenida. Brazos para ayudar en la cocina, para dar salida a tanta raci\u00f3n como el alimento de los jornaleros requer\u00eda.\u00a0 La siguiente hembra, quiso el destino que fuera ella, ya solo era una boca m\u00e1s que alimentar. Una peque\u00f1a maldici\u00f3n en un contexto en el que sobrevivir no era sencillo. Por m\u00e1s que se esforz\u00f3, sus padres nunca vieron sentido a su existencia hasta el final de sus d\u00edas. Por si ello no bastara, para colmo, a medida que los progenitores se fueron haciendo mayores, el inevitable cambio de punto de vista tampoco se detuvo en su persona. La llegada de una hermana, la \u00faltima de los hijos del matrimonio, volvi\u00f3 a ser otra bendici\u00f3n. \u00a1Era la hija llamada a cuidarlos en la vejez! Lo que la convert\u00eda, al menos temporalmente, en objeto de especial atenci\u00f3n. Ella, carente del sentido de la oportunidad que el destino le neg\u00f3, qued\u00f3 atrapada en esa zona neutra, sin, a los ojos de sus padres, utilidad alguna, aunque pudiera tenerla, sin merecer ni el cari\u00f1o ni la atenci\u00f3n de nadie. Si acaso, como evocaba muchos a\u00f1os despu\u00e9s, el puntual afecto de su hermano mayor. La bala perdida que enlut\u00f3 a su madre la priv\u00f3 de aquel \u00fanico referente afectivo. Lo que la conden\u00f3 a pugnar, durante el resto de su vida, por obtener un amor que sus padres no ten\u00edan intenci\u00f3n de brindarle. Esa sentencia inapelable la oblig\u00f3 a vivir esperando lo que nunca lleg\u00f3. Salvo, quiz\u00e1s, el fugaz h\u00e1lito de ternura que su padre le regal\u00f3 durante sus postreras semanas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>II.- La libreta gris. Transcripci\u00f3n. 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