Tú me arrancaste la locura.

Te daba igual jergón que viña.

Tu desbrozabas mi cuerpo
con la azada de tus manos,
regabas mis ojos con tu llanto
y me sembrabas la piel
con el bramido ansioso de tu vientre.

Te daba igual noche que día.

Gemías tu y yo era cuerdo.

                 

                                                   Mayo 1985

El tiempo entre tus dedos

Un diapasón que vibra, amortiguado,
sobre la blanca sábana de un sueño.
El tiempo se detiene y vuela..
y vuela y se detiene …
Y tu juegas con él entre los dedos.

Un eslabón perdido, una quimera
cuando mis ojos sondan tus entrañas
rastreando un vellocino ardiendo.
Te vistes de escamas impermeables
Y lloras, y ríes, y gritas en silencio.

Todo se agita y cobra su sentido.
Todo es azar, y se estremece,
entonces, todo mi esqueleto
y tiembla el tuétano del mundo,
y se tiñen de tristeza mis anhelos.

Qué sutil tu lenguaje cuando mientes,
o mejor, cuando intentas defenderte.
Mi corazón…… entonces…..
un pobre diapasón amortiguado
sobre la blanca sábana de un sueño.

Y el tiempo cristaliza entre tus dedos.

Junio 2018

El Sur

Me propones el sur
pagano e indolente
y un claro escalofrío
inquietante y sensual
galopa por mi piel.

Clavas tus ojos negros
en el fondo de los míos.
Hablas de Alejandría,
de Cartago, de las dunas,
del agua azul y … me fascinas.

Me invitas a beber
néctar de tibios labios,
leche de camella
o el hermoso fervor
de arrebatados cuerpos.

Dibujas tamarindos
y estrellas que tapizan
los brotes de la noche.
Sobre el cálido alemos
del oasis me seduces.

¡Qué importa ayer!
¡Qué podemos temer
ahora del mañana!
Nuestro es el sur.
¿Estaremos llegando al paraíso?

Pudiera ser bastante

Pudiera ser bastante lo vivido.
Las sábanas de amarga longitud
enredadas en las tibias cerezas de tu sombra,
los dientes imprevistos
las desnudas amapolas de tu vientre peregrino
los techos y su claro paladar estático.

Y sin embargo, solo es el inicio.
Parece que te acabas y estás naciendo nueva.

Espero aún el silencio crujiente,
los líquidos collares de tu risa
alegrando mi boca y sus contornos,
las gaviotas de mimbre de tus dedos
sembrando mis manos de aventuras.

Y poder terminarme ….lentamente…
en tu principio.

Burdeos

Anochece sobre el viñedo.
Bostezan
los ojos azules del más joven.
Se remueven los demás.

Estallan los nervios contenidos
por convicciones
casi siempre cuestionadas,
ante la provocación
de los inquietos.

Duermen los tranquilos
y se gritan en silencio
algunas verdades evidentes.

La luz huye,
con la intranquilidad
de quien deberá huir
también mañana

Y las viñas
se sumergen
en un sueño de promesas.

De “Cuaderno Bretón”
Autopublicado
1983

Como soldado

Como soldado que vuelve
hasta el lugar
de su final combate,
incrédulo aún por verse vivo,
así regreso.

Y aunque perdí
hasta la sombra
mi cuerpo vislumbra
que el mañana
no está escrito.

Escapo del olvido
mientras
sobre el horizonte
se cierne una tormenta
de sueños imposibles.

Y me descubro
descalzo una vez mas
frente a vosotros.

 

De “Frente a Vosotros”.

Inédito