Frente a vosotros (Poema XXVI)

Amo estos días,
la aventura infinita que cobijan,
el cuchillo gris del desencanto
y la esperanza que aliento y atesoran.

Gozo las señas de identidad
que aun persigo,
las leves referencias geográficas
que mi cuerpo vincula con su origen;
bebo los cálidos alientos
de la tierra que quiero,
intuyo el sabor del mar entre mis labios
y el espejo de las nubes imposibles.

Buceo en las horas con pasión,
encadenándome a su curso,
expectante y temeroso;
recorto la espera,
galopando sobre el tiempo sin montura
ni resuello.

Devoro las uvas del futuro,
las eternas cerezas de la risa,
las agridulces ciruelas de mi llanto,
las naranjas doradas de los sueños,
elegidas con precisa indecisión.

Adivino la soledad, las pieles fugitivas,
los ojos lejanos,
los adioses;
siento una y mil veces la ternura,
voluntariamente ajeno
a su posterior dolor inevitable.

Vivo, ¡al fin!,
estos días prestados
con la avidez y anhelos necesarios.

 

De «Frente a Vosotros».    

                                                                 Inédito