Poemas mellizos

Escribo mis canciones de amor
en tus paredes vacías,
en tus desiertos líquidos,
en recovecos que azotan mi memoria.

Me acuesto en los rincones
más oscuros, me tiendo,
dormito
y descubro desazones
en pequeñas claridades
teñidas de alientos y latidos.

Camino por callejas grises,
tuerzo esquinas
carentes de sentido,
sumerjo mi gesto
entre los guiños y las dudas
que pueblan los semblantes.

Palpito levemente al encontrarte,
escucho un golpe seco, una esperanza
y
te canto.

Escribo entonces
mis canciones de amor,
acompasando ritmo y desencanto,
en tus paredes vacías.

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Escribo mis poemas de amor en tus paredes vacías,
durante noches insomnes y eternas,
entre las brumas ardientes de la negrura que no cesa,
entre la desesperanza y el miedo,
anhelando el amanecer que nunca llega.

Escribo compulsivamente, entre la risa y el llanto,
intentando comprender algunos días
que permanecen siempre en mi recuerdo,
buscando sin cesar una respuesta
a tanta soledad como atesoran mis huesos.

Escribo para escapar de ti, de la locura que supones,
sobre páginas blancas que me ahogan
inmisericordemente,
como la espuma incesante de las olas
golpea al náufrago indefenso,
como el humo que anega los pulmones.

Escribo poemas que nunca finalizo
porque me vence la noche
porque no logro expresar lo que de verdad pretendo
siempre atenazado por el miedo.
Y porque sé que, finalmente,
acabarán ornando tus paredes vacías.

 

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